domingo, 26 de agosto de 2012
Tormenta "Isaac" sobre Sagua La Grande
martes, 22 de febrero de 2011
Tercer cronista del Ciclón del 33
El Ciclón del 33
Cronista: Manuel García Iglesias
Contado en 1978
Después de varios meses de forzada ausencia regresé a nuestra Villa el día 30 de Agosto de 1933 por la noche. Al día siguiente fui a visitar a mis buenos amigos Miguel Castellanos Rodríguez, Alcalde de facto y Víctor Reyes Mayía, Secretario de las Administración Municipal. Estuve mucho rato en el despacho del Alcalde, y a eso de las doce del día se recibió un telegrama del Observatorio Nacional avisando que se acercaba un ciclón amenazante para la costa Norte de la Isla, recomendando se tomasen precausiones. Recuerdo que Miguel exclamó: “¡Ahora, lo único que nos faltaba: un ciclón!”.
Pero la realidad, nadie le dio gran importancia al aviso, pues todas las mentes estaban concentradas en el ciclón político que estaba desatado sobre toda la República, amén del hecho de que en Sagua no se sentían los efectos directos de un huracán desde el año 1888, cuando desapareció el barrio Isabelino de Casablanca.
Verdaderamente yo casi no me acordé más del asunto hasta que estando de visita por la noche en casa de mis estimadas amigas, las hermanas Pinto-Silva, escuché los estridentes alaridos de la sirena del Cuartel de Bomberos y algunos toques de corneta. Me despedí de mis amigas y fui hacia Fornos. Allí me encontré con mi primo Tomás Angelino Torres, “Chicho”, Secretario del Jusgado de Instrucción, quien al verme me dijo: “Yo se que tu familia no está aquí, ven para casa y lo pasaremos juntos. Y con Chicho me fui para su casa, en Carmen Ribalta entre marta Abreu y E. J. Varona. Aquella casa tenía una fachada de mampostería impresionante, pero el resto era de madera y tejas. Allí se sintieron muy fuertes los efectos del meteoro, y todos tuvimos que colaborar arduamente en la defensa del inmueble. Mi prima Irene, su esposo Abelardo Fernádez, sus hijos Irma, Digna, Juan y Abelardito, conjuntamente con “Chicho” y yo empujamos parejo contra la furia del viento. La casa se destechó parcialmente. Temprano en la mañana del día primero de Septiembre veíamos pasar por la calle las chispas llameantes del fuego que se desató en el tostadero de café “El Brazo Fuerte” de Antonio Morón.
Cuando pude salir a la calle mi ánimo quedó abatido al ver los grandes destrozos sufridos por la Villa. Especialmente los barrios pobres y rurales fueron arrasados.
El río creció como nunca antes lo había visto, ocasionándose pocos días después un gran pánico al propalar alguien la especie de que el dique se había desplomado.
A los pocos días llegó el Presidente provisional Dr. Carlos manuel de Céspedes, para estar junto al pueblo sagüero en su aflición. Nunca olviso que el Hotel Sagua, mientras se impovisaba una comida en su honor, a la luz de velas y quinqués una comisión de maestras sagüeras pedía al Sr. Presidente aumento en sus magros sueldos, en los precisos momentos en que el Dr. Céspedes era desplazado de su cargo por el incruento golpe militar –estudiantil del 4 de Septiembre.
Se estableció una cocina económica en el viejo edificio que estaba al fondo de la Iglesia Parroquial, donde más tarde se construyera el cine “Alcázar”, estando esa cocina a cargo del Sr. Carlos marús, y prestó muy buenos servicios a la comunidad.
A pesar de las dificultades políticas y económicas del momento muchas organizaciones enviaron socorros, recuerdo a la Cruz Roja, la Hermandad Ferroviaria y el Directorio Estudiantil. Fue entonces qye conocí al amigo Mario Riera, hoy Historiador y dirigente del Municipio de Bayamo.
Pero donde la tragedia alcanzó caracteres inenarrables fue en la Isabela y en Cayo Cristo. Tanto una como el otro quedaron totalmente devastados, pereciendo un numeroso grupo de vecinos en Cayo Cristo, casi todos veraneantes.
El Dr. Pedro N. Arroyo y su familia abandonaron el Cayo a tiempo. Pero hubo terquedad y obstinación por parte de los demás, y casi todos perecieron. Esperaron la fuerza de la tempestad en la residencia del Sr. José Bory, produciéndose una especie de maremoto que dividió el cayo en dos partes y arrasó con todo. Entre los sobrevivientes, muy pocos, recordamos a Pascualito Pérez y su amigo el morenito Lazarito, que milagrosamente se agarraron a unos mangles y allí capearon, sin saber como, la tormenta.
-
miércoles, 16 de febrero de 2011
Otro testigo del Ciclón del 33
Cronista: Jorge Rodríguez Peñaranda
Contado en 1978
-
En mi casa, cuando era niño, mis padres y mis tías me hablaron muchas veces del ciclón de 1888. Los de su generación guardaban amargos recuerdos de los estragos causados por aquel huracán que afectó a toda la comarca sagüera y causó graves daños en la propia Sagua y también en la Isabela. Aquellos relatos databan por entonces de casi cincuenta años y la pesadilla de un ciclón era algo tan remoto que en Sagua se pensaba que jamás volvería a suceder algo similar. Y así, por no prestar temprana atención a los avisos del Observatorio del Colegio de Belén, la población de Sagua y de la Isabela fue tomada por sorpresa por el violento temporal que azotaba a toda nuestra zona en la madrugada de día 1ro de Septiembre de 1933.
Desde hacía días se había ido formando una de esas tormentas tropicales que son frecuentes en el Mar Caribe desde Junio hasta Noviembre. A pesar de la limitación de los medios de comunicación masiva de la época –cuando apenas se iniciaba la radio comercial y eran escasos los receptores en uso- la prensa diaria publicaba los boletines que emitían el P. Gutiérrez Lanza desde Belén y el ingeniero Millás desde su atalaya en la colina de la Cabaña.
La víspera del infausto día, los periódicos informaban que el ciclón se hallaba en las cercanías de las Islas Turcas y no representaba peligro inmediato para Cuba. Pero aquel meteoro, cual valeidosa damisela, súbitamente cambió su derrotero, inclinándose hacia el sudoeste. En la tarde del 31 de Agosto se recibieron en Sagua y en la Isabela avisos de inminente peligro emanados de los dos observatorios. “De mantener su rumbo actual-decían aquellos boletines-el ciclón podría afectar esta noche las costa norte de las provincias de Camagüey y Santa Clara”.
Recuerdo que mi padre, al regresar a casa aquella noche a las siete procedente de la Isabela, nos informó que Heriberto Manero que suministraba datos del tiempo como observador al Ing. Millás, había recibido un telegrama avisando sobre la creciente amenaza del huracán e igual había sucedido en el Colegio de los Jesuítas donde también se recibiera un mensaje urgente del Padre Gutiérrez Lanza. Mi padre, a la sazón administrador de la firma García Beltrán en la Isabela logró proteger aquella tarde dentro de la desembocadura del río una parte de la flota transportadora de azúcar –lanchas, patanas y remolcadores-salvándola así, como se vió después, de una segura destrucción. Pero en Sagua y en la Isabela pocos prestaron atención a aquellos conminatorios avisos. En Cayo Cristo muchas familias veraneantes hicieron caso omiso de la advertencia y sólo unos pocos regresaron a tierra firme aquella tarde.
El tiempo, por otra parte, estaba extrañamente tranquilo y bonancible en las horas tempranas de aquella noche de luna llena y nada presagiaba la inminencia del peligro. Pero a medida que nos fuimos adentrando en la noche, las condiciones del tiempo se fueron deteriorando dramaticamente. Cundió entonces el pánico y las autoridades organizaron con urgencia trenes de auxilio para evacuar hacia Sagua la población de la Isabela, que entonces contaba con unos 4 o 5 mil pobladores. En la mente de todos estaba muy presente la catástrofe provocada por el ciclón que había arrasado a Santa Cruz del Sur en Camagüey escasamente un año antes.
Por la madrugada, cuando por todas partes se escuchaba el insesante claveteo de los que así aseguraban puertas y ventanas, ya el huracán azotaba con furia a Sagua y la Isabela. Tan intensa era la fuerza del ciclón cuando lograron llegar a Sagua los últimos trenes de auxilio, consistentes en su totalidad de casillas de carga, que la mayoría de los evacuados tuvo que permanecer refugiada en la propia estación de ferrocarril y apenas unos pocos lograron aventurarse hasta el Hotel Telégrafo, a una cuadra de distancia. Otro grupo, más osado, logró refugiarse en el macizo edificio de la Parroquia. Ya no había fluído eléctrico y la furia de los elementos desencadenados se ensañaba con Sagua.
En nuestra casa de Carmen Ribalta volaron tempranamente las tejas del techo y comenzó a llover dentro tanto como afuera. La noche se fue llenando con el horrísono alular del viento que soplaba ferozmente y con el estruendo de los destrozos. Avanzando la madrugada, bajo lo más intenso del huracán, los refugiados en la estación y en el Telégrafo contemplaron horrorizados el devastador incendio que redujera a cenizas “El Brazo Fuerte”, el tostadero de café de Morón y Cía, situado al otro lado de la calle, en la esquina de Martí y Calixto García.
Con la llegada de los primeros albores del día, la intensidad del vientopareció amainar: era el paso del vórticeque según se pudo determinar más tarde, cruzó por la bahía de la Isabela, entre le poblado y Cayo Cristo. Después de las 6 de la mañana, el viento fue cediendo definitivamente y el ciclón se fue alejando de Sagua y sus alrededores. Poco a poco comenzamos a asomarnos a la calle y mi padre, angustiado, salió en busca de noticias sobre las familias de sus cuatro hermanos, residentes en la Isabela, a quienes algunos conocidos que acertaron a pasar, informaban haber visto en los trenes de auxilio en la estación o en el Telégrafo.
Y aquella mañana, mientras la lluvia no cesaba de caer como secuela del paso del ciclón, las calles de Sagua obstruídas por doquier por los árboles desarraigados, el tendido telefónico y del fuído eléctrico en el suelo y los montones de escombros causados poe el azote del temporal, se fueron poblando con los rostros angustiados de los isabelinos que buscaban algún refugio, sin noticias sobre la suerte corrida por el marítimo barrio. En nuestra casa hallaron acogida decenas de familiares, amigos y conocidos de mi padre a quienes fue preciso acomodar como se pudo, mientras se intentaba alimentarlos lo mejor posible.
Y surgió en aquella pobre gente, la urgente necesidad de saber que había sucedido en la Isabela, pues eran muchos los rumores, todos desoladores. Finalmente en la mañana del día 2, mi padre y mi tío Juan en unión de otros familiares y amigos, decidieron viajar a la Isabela por carrtera, que a pesar de los obstáculos, era de momento la única vía transitable. Con mil trabajos y tras largas horas de azaroso viaje lograron llegar un poco más allá de las salinas de Reguera y dejando allí el automóvil, continuaron andando. Ya en el pueblo, a partir de las Carboneras, el avance se les hizo aún más penoso, trepando sobre verdaderas montañas de escombros que aparentemente era todo cuanto quedaba de la Isabela. Y así atravesaron el pueblo y llegaron hasta la Punta.
La Isabela había sufrido duramente. Casi todas las casas y almacenes construídos sobre el mar entre la Aduana y el Hotel Miramar habían desaparecido. La enorme goleta “La Rafaela” había destrozado el puente de acceso a la Aduana y reposaba casi en el centro del parque, al otro lado de la Carrilera. La Escuela, el Teatro Capitolio y el Círculo Isabelino, situados frente al parque también habían desaparecido. En los almacenes de azúcar la destrucción era casi total: los pocos que habían quedado en pie habían perdido su techumbre y las contínuas lluvias empapaban despiadadamente el azúcar allí almacenada. La flota pesquera y la de transporte de azúcar había sido virtualmente arrasada por el mar. Un enorme barco de carga de bandera extranjera, al romper sus amarras había ido a encallar en Cayo Levisa, en el centro de la bahía. Y es que el ras de mar que provocara el paso del ciclón había hecho subir el nivel del agua a una altura increíble, como se pudo determinar por las huellas que dejara en su subida.
En el centro de Sagua los daños materiales no fueron tan violentos debido a la mayor solidez de las construcciones y a la contigüidad de las casas que les permitió defenderse mejor del vendaval. En el Parque de la Libertad habían caído a tierra dos de sus esbeltas palmas reales y el enorme mamoncillo del pario del Liceo, arrancado de raíz, reposaba sobre la calle Carmen Ribalta. Los centrales azucareros de la jurisdicción –Resulta, Santa Teresa, Corazón de Jesús, Resolución-habían sufrido cuantiosos daños. El Teatro Principal había quedado sin techo, pero los daños eran más graves entre las construcciones más humildes de Villa Alegre, Coco Solo y el Barrio San Juan. Uno de los edificios más afectados fue la iglesia del Colegio de los Jesuítas, que al perder también su techumbre, redujo a escombros el interior del templo, aunque los altares con sus imágenes se salvaron con escasos daños.
En los días subsiguientes se fue retornando gradualmente a la normalidad y comenzaron a llegar a la Isabela los cadáveres de las víctimas de Cayo Cristo que pudieron ser recuperados. A la mayoría se los llevó el mar para siempre y apenas un puñado logró sobrevivir milagrosamente aquella noche de horror. Años más tarde la comunidad sagüera quizo recordar la tragedia de Cayo Cristo y se erigió sobre la roca desolada una imponente cruz de piedra que recogió los nombres de los treinta y cuatro seres humanos que la muerte se llevó aquella noche de trágica recordación.
A los pocos días del paso del ciclón, cuando ya los isabelinos habían regresado a los que quedaba de sus hogares, una tarde surgió en Sagua un rumor que como reguero de pólvora se extendió por la población: ¡se rompió el dique! Durante horas la población despavorida corrió a buscar refugio en los edificios altos, ante el temor de que las aguas del Undoso, sin el freno del dique que reprimía sus acrecidos impulsos, inundara las calles del pueblo. Por fortuna, aquello no pasó de ser una falsa alarma y aquella noche todos dormimos tranquilos.
Por aquellos días y como consecuencia del paso del ciclón, Sagua y la Isabela recibieron la visita del Presidente Carlos Manuel de Céspedes que había asumido la máxima magistratura de la nación apenas dos semanas antes, a la caída del régimen de Machado. Estando Céspedes en Sagua se produjo en el Campamento de Columbia el día 4 de Septiembre el golpe de los sargentos que derrocó su gobierno y surgió un hombre, Fulgencio Batista, cuya sombra habría de proyectarse sobre la vida cubana por más de 25 años.
De la violencia e intensidad de aquel huracán quedó constancia en la cinta barométrica del equipo instalado en el Colegio de los Jesuítas que llegó a bajar hasta 711 milímetros. Es de presumir que en la Isabela bajara aún más. Así el ciclón del 33, que también afectó a Caibarién a Cárdenas y toda la costa septentrional de Cuba comprendida entre las ciudades, ha pasado a la historia como uno de los tres temporales de mayor intensidad que afectaron a Cuba hasta aquella fecha.
Por la desolación que dejara a su paso, por los enormes daños materiales que causara, por la irreparable pérdida de vidas que produjo en Cayo Cristo y por haber estado relacionado con un suceso de extraordinaria trascendencia en la historia de Cuba contemporánea, el ciclón de 1933 llena un capítulo triste en la propia historia de Sagua. En un acontecimiento que jamá olvidaremos los que aquella madrugada nos vimos expuestos a la furia de los elementos desenfrenados.
domingo, 13 de febrero de 2011
El Ciclón del 33 en Sagua La Grande
El Ciclón del 33.
Cronista: Dr. Marco Antonio Landa.
Contado en 1976
¿Qué recuerdos puede conservar en su memoria una persona, después de transcurridos más de 40 años, sobre los detalles de una gran catástrofe que se abatió sobre el pueblo en que vivían? Claro está, que el ciclón que azotó a Sagua la Grande la noche del 31 de Agosto y amanecer del primero de Septiembre de 1933, no puede clasificarse como catástrofe al modo como lo fue el gran temblor de tierra que asoló a San Francisco en 1906, o la erupción del Vesubio, o el ciclón “Flora”. Pero lo cierto es que aquellas horas interminables en que el viento sopló con fuerza destructora sobre toda la zona de Sagua, constituyó para mí un acontecimiento insólito, que en mi infantil imaginación adquirió inusitados caracteres de una gran catástrofe.
El día 31 de Agosto no fuimos a la Isabela. Ya la atmósfera no parecía igual. Se barruntaba algo y no mucha gente se atrevió a ir a la playa. Sin embargo, los temporadistas continuaban disfrutando de las delicias del verano. En Sagua tuvimos algunos chubascos y las noticias, recibidas a través de frecuentes telegramas procedentes de La Habana, daban cuenta de la presencia de una perturbación ciclónica cerca de Cuba. No obstante, el peligro no parecía inmediato. Recuerdo, que con posterioridad oí decir a Rubé Badía que el capitán de un barco inglés, anclado en la Isabela, había advertido a las autoridades del eminente peligro y se había hecho a la mar para “cortar los vientos” antes que estos destrozaran su nave atracada al muelle. La gente de mar tiene fino el instinto y el navío sorteó bien los obstáculos de la naturaleza.
Las primeras horas de la noche nos mostraron un cielo estrellado, sólo opacado a veces por unas nubecillas bajas que se deslizaban veloces por la pista del firmamento, y que hacía dificial, para los no versados en meteorología, pensar en la inminencia de una alteración violenta de la calma habitual de las fuerzas naturales. Bien recuerdo las estrellas de aquella noche. Aun no conocía a Benavente, ni su “Los intereses creados”, pero huviera suscrito sin reservas sus versos famosos: “la noche ha prendido sus claros diamantes / en el terciopelo de un cielo estival”. Desde el balcón de mi casa –Céspedes, frente a “El Titán” (entonces “Casa Rey”) – se contemplaban en toda su infinita belleza y luminosidad. A pesar de las estrellas, a esa hora se sabía ya que la evacuación del pueblo de la Isabela había comenzado. Las calles hormigueaban de familias enteras que habían huído de una ras de mar, que efectivamente se produjo. (En otras partes se le llama “maremoto”. El mar se retira, en un silencio ominoso hasta una distancia increíble; después retorna, rugiendo como una bestia acorralada, y barre despiadadamente con cuanto encuentra a su paso, pues no se resigna a ocupar el lecho que ha dejado temporalmente vacío y avanza como queriendo desquitarse de todo el tiempo perdido mientras respetaba los linderos naturales de la costa).
En el edificio Beguiristaín, altos del Almacén Martínez, encontraron albergue muchas de aquellas familias. Las iglesias, las sociedades de recreo, los demás edificios públicos, se encontraban también atestados. La atmósfera comenzó a enrarecerse y al filo de la medianoche ya el viento soplaba con furia. Nos refugiamos en la escalera del edificio, junto con la familia del apartamento vecino, mientras se apuntalaban puertas y ventanas para que pudieran resistir la acometida del viento. Más tarde comprobaríamos que toda la cristalería de la parte superior de las ventanas de los balcones se había quebrado y que el agua había inundado las habitaciones del frente; las del fondo no habían sufrido nada, tal vez protegidas por las altas paredes de los edificios colindantes. Después de las primeras horas de angustia e incertidumbre tuvimos vagas noticias de un incendio que resulto ser el que destruyó por completo el tostadero del Café de Morón “El brazo fuerte”, situado en Calixto García y Martí. Por fín, temiendo que el viento nos acorralara en aquella escalera y pereciéramos todos aplastados, aprovechando un breve período de calma ( tal vez el vórtice del ciclón) nos trasladamos por la casa vecina, la imprenta de Armando Alvarez.
A las seis de la mañana la tempestad comenzó a amainar. A las siete había cesado pro completo.
De los acontecimientos porteriores a aquel día, los recuerdos son bien claros: la triste noticia de la tragedia de Cayo Cristo, donde perecieron, entre otros, dos compañeros de colegio, los hermanos Velazquez, y a la cual sobrevivió mi gran amigo Pascualito Pérez ; aquellos días interminables en que todo era confusión (recuérdese que además, acababa de ser derrocado el régimen del Presidente Machado); las gentes en las calles, isabelinos que no se decidían a retornar a sus casas, tal vez porque muchas de éstas ya no existían, barridas por el ímpetu incontenible del mar; las “cocinas económicas”, donde largas colas de vecinos esperaban pacientes la ración alimenticia que aliviaba la escasez de recursos; pospuesto el inicio de las clases y la iglesia del colegio totalmente destruída por el ciclón y por fín, las largas noches a oscuras, ya que el viento había arruinado los tendidos de energía eléctrica.
Cuatro díaz después ( y esto lo recuerdo por haberlo oído en mi casa, ya que el hecho escapaba a mi directa observación) supe que el presidente provisional de la república, Carlos manuel de Céspedes estaba en Sagua examinando los daños y visitando a los damnificados del ciclón. Se encontraba en el hotal Sagua , cuando, a la pálida luz de faroles y quinqués, un sargento de la Guardia Rural se acercó a él y con todo respeto, pero con gesto conminatorio, le comunicó que tenía órdenes de conducirlo inmediatamente a La Habana. El golpe militar del 4 de Septiembre se había consumado y comenzaba para Cuba una nueva etapa de su historia.
domingo, 6 de febrero de 2011
Algunos Ciclones de Sagua La Grande en la época colonial.
Introducción:
Durante la época colonial cubana los ciclones antillanos eran nombrados por el santo del día en que causaba sus mayores estragos,(ejemplo San Francisco de Borja, Santa Ana,etc).
Durante la primera mitad del siglo XX se identificaban por números,según iban surgiendo en cada temporada,y en 1953 se comienzan 6 listas rotativas de nombres de mujeres confeccionadas por Centro Nacional de Huracanes de las que solo se omite un nombre en el caso de un ciclón de tristes recuerdos para la humanidad (solo en esos casos el nombre nunca más se repetirá).
En 1979 la Organización Meteorológica Mundial y el Servicio Meteorológico de Estados Unidos incluye nombres de hombres en las listas rotativas.
CICLONES DEL SIGLO XIX
-En 1825 se registra un horroroso huracán que afectó mucho a la Sagua naciente. La iglesia construída en 1812 se vió muy dañada perdiendo completamente el techo.
-En 1832 pasa un fuerte huracán provocando muchos estragos en los campos de la Villa del Undoso.
-El 10 de Octubre de 1846 el ciclón “San Francisco de Borja” afectó mucho los campos de Sagua.
-En la madrugada del 22 de Agosto de 1852 ,el Huracán # 1 de la temporada pasa hacia el norte de Esquivel con rumbo Oeste.
-En la madrugada del 15 de Agosto de 1861 pasa el Huracán #2 con rumbo Oeste y Fuerza 1,afectando los cayos de Sagua.
-El 16 de Septiembre de 1876, el huracán # 2 pasa por Sagua durante la madrugada como Tormenta Tropical en rumbo norte afectando a Sagua,Isabela y los cayos con una presión de 999 milibares y subiendo por todo el paralelo 80º.
En la noche del lunes 4 de Septiembre de 1882 el huracán # 2 de la temporada ataca a la población por dos días trayendo pérdidas económicas. En la Isabela, 4 lanchas se fueron a pique y la goleta inglesa L.M. Palmer cargada de azúcar.En Encrucijada catorce casas vinieron al suelo y huvo desgracias humanas. Aunque pasa al Sur de la región sagüera susvientos y lluvias afectaron los días 4 y 5 a toda la zona. Con rumbo Oeste y Fuerza 1, el huracán continuó por el centro del territorio cubano.
-A pocos días del anterior,pasa en la tarde del 22 de Agosto de 1886 otro huracán con Fuerza 2,un poco al Este de Sagua,afectando también la cayería. Su rumbo fue Norte y su número,el 6 de la temporada.
-El 4 de Septiembre de 1888 ocurre uno de los ciclones más recordados en la historia de Sagua La Grande e Isabela, fue el número 4 de la temporada. En Sagua se hundió el cuartel del ejército, el hospital.el cementerio y la estación de ferrocarril muy afectados. Se volcó el tren de Isabela y en el Puerto todo fue desastroso sobre todo en cuanto a la dolorosa cantidad de pérdida humana que allí ocurrió. Fue durante este huracán que surge el milagro de Juanillo (Ver: EL NIÑO Y LA VIRGEN). Afectando también a los cayos, pasó con rumbo Suroeste y Fuerza 2 durante toda la tarde y noche.
-El huracán # 5 de 1895 subió con rumbo Norte por todo el Este de Sagua durante el 21 de Octubre como Huracán Fuerza 1, afectando también a los cayos.
-El huracán # 6 de 1899 atraviesa,con rumbo norte,todo el Este de Sagua y los cayos,el día 29 de Octubre, con el rango de Fuerza 1.
martes, 11 de enero de 2011
Algunas inundaciones históricas del Undoso
1796- Primera inundación histórica del río Sagua La Grande, estos fueron los tiempos de las primeras misas en las casas de los fundadores del pueblo (Ver: IGLESIAS DE SAGUA).
1802- Aunque el Undoso es inundado en épocas de lluvias esta se destaca entre las demás enlos primeros años del surgimiento de Sagua como población.
1820- Otra gran inundación golpea a la naciente población.Se destaca porque ha quedado para la historia una narración de la familia Carrazana que aún hoy posee descendientes conocidos (Ver:LA INUNDACION DE CARRAZANA,Sagua Historias y Leyendas).
1837- El llamado"DILUVIO DE SAGUA.Se reconoce como la más grande de las inundaciones que ha sufrido el pueblo de Sagua donde las aguas del río se mezclaron con las de la Laguna de los Hoyuelos y estas a su vez,con el manto freático de los Mogotes de Jumagua dejando por tanto un panorama de desolación en la Villa del Undoso donde “ningún techo quedó al descubierto”, surgiéndo la interesante leyenda del Noé sagüero (Ver: EL NOE SAGÜERO).
1846- El 10 de Octubre un ciclón trajo gran inundación sobre Sagua.
1856- El 27 de Agosto un gran huracán desbordó al río el cual trajo luto a Isabela y a los campos de Sagua La Grande, sobre todo a los ingenios de las márgenes del río.
1868-69 y 70.Tres años seguidos de desgracias económicas para Sagua La Grande; sobre todo el de 1869 donde se pierden ahogados a unos muy queridos hijos de la Villa.
1880-Otra feroz crecida del río derrumbó la muralla o malecón que se había construído para proteger la orilla junto al puente actual,la cual perdía mucho terreno cada año con la erosión de las aguas.Se perdieron algunos barcos,entre ellos el vapor “Dalías” de cabotage Sagua-Habana.
1882- El 4 de Septiembre una inundación afecta tanto a Sagua como a Isabela.
1888- Las aguas del Undoso sepultaron el Casino de Artesanos y el majestuoso Casino Español, y en Isabela de Sagua el horror nunca antes visto desapareció a las familias más queridas del pueblo.Aquí en esta catástrofe surgió una leyenda que ya es un clásico en la literatura sagüera por tratarse de una aparición divina que alivió en parte la enorme desgracia por la que había acabado de pasar Sagua La Grande, cuando la aparición de la Virgen del Carmen salvó a Juanito, el pobre niño que flotaba en medio del horror (Ver: EL NIÑO Y LA VIRGEN). En esta occasion se perdió una vez más a la querida Isabela de Sagua.
1894- El 25 de Septiembre,bajo la alcaldía de Antonio Puente y Peñayo aconteció otra crecida del impredecible río Undoso donde se volvió a unir río con laguna y en esta ocasión se señaló en la pared de la botica de Don Felipe Esparza (esquina de Céspedes y Padre Varela), el nivel al que subieron las aguas en el propio centro de Sagua marcando la impresionante altura de 1 metro con 64 centímetros. En la actualidad se conserva esta marca pintada en la pared de la antigua farmacia junto con otra que sucedió pocos años después. Muchas casas a lo largo del actual malecón desaparecieron, entre ellas la de Zaldo.
1898- Durante el mandato de Don Francisco P. Machado ocurrió la próxima crecida,siendo esta vez el barrio de Sitiecito la zona más afectada. El bello Puente de Madera que ahora unía por primera vez a Sagua con el barrio San Juan, resistió el embate de las enfurecidas aguas, demostrando así, que era una construcción muy resistente, pero poco faltaba para que la naturaleza lo venciera.
1904- El pueblo de Sagua se paseaba muy orgulloso por su monstruoso puente de madera, por el cual,solo hacía poco tiempo, que habían entrado las gloriosas tropas mambisas, lideriadas por Don José Luis Robau;pero en esa misma primavera comenzaron las alarmantes lluvias a poner en guardia al experto pueblo sagüero que ya temía por una nueva desgracia,y así sucedió; el soberbio puente de madera no pudo resistir el violento empuje de las aguas y muy poco tiempo terminó su corto reinado.Sagua La Grande perdió el puente por el que tanto se luchó todo un siglo. Pero este dolor sagüero dió lugar,un año después al surgimiento del puente de hierro que hoy tenemos (El Triunfo), que a pesar de los azotes de la naturaleza (y del hombre), ya va a cumplir un siglo de resistencia el próximo 20 de Mayo de 2005.
1906-...continua...
lunes, 16 de marzo de 2009
Cayo Cristo, el paraíso perdido de los sagüeros
A lo largo del primer tercio del siglo XX Cayo Cristo era la playa preferida de los sagüeros; aún Esquivel era un cayo virgen cuando ya el bullicio de las vacaciones se sentía por todo este legendario islote al norte de Isabela de Sagua.
Poco a poco se fue llenando de casitas vacacionales y ya para los años treintas era una gran población con aires de ciudad. Era un balneario tan atractivo que hasta los Presidentes de Cuba pasaban allí sus vacaciones, lo cual le daba una categoría respetable.
El propio Presidente, General José Miguel Gómez, que tanto ayudó a Sagua La Grande, tenía allí su casa de descanso que gentilmente le habían regalado los sagüeros (Ver foto), y esta presencia gubernamental en el Cayo agregaba un movimiento extra de fragatas e hidroaviones como ningún otro islote del archipiélago cubano.
Pero la tranquilidad de aquel paraíso de la Sagua republicana desapareció en un abrir y cerrar de ojos cuando el 1ro de Septiembre de 1933 un horroroso ciclón se ensañó con este retiro y no solo se llevó sus edificaciones que con tanto trabajo habían construído los laboriosos sagüeros, sino que el horrendo meteoro llenó de luto al islote llevándose a muchas vidas que entristecieron a la Villa del Undoso.
Fue una especie de Titanic para Sagua La Grande, a tal punto, que el islote ensombreció tragado por la niebla del dolor y se alejó en otra dimensión para que los sagüeros no lo encontraran más. Nunca más allí volvieron los alegres vacacionistas, y los que volvieron lo hacían con flores para depositar en la enorme cruz que allí se construyó.
Monumento a los desaparecidos en Cayo Cristo durante el ciclón de 1933
Obelisco funerario dedicado a los desaparecidos en la tragedia del Ciclón del 1ro de Septiembre de 1933 el cual arrasó con este balneario de los sagüeros. Se erige en medio del cayo (hoy en día deshabitado), conteniendo la lista de cada uno de los desaparecidos. La “Tragedia de Cayo Cristo” es considerada como“El Titanic Sagüero”. Cada pueblo tiene su “Luto Mayor” provocado por fuerzas naturales, y este es su clásico.
Lista de los muertos en Cayo Cristo durante el ciclón de 1933
“Pedro Rasco, José Bory, Blanca López, Pepito Bory, la cocinera de la familia Bory, José Ramón Alvaré, Gabiola Alvaré Gálvez, Juan Truy y su esposa, Luis Legorburo, Coloma Legorburo Amiell, N Vázquez, Oscar Vázquez Legorburo, Orlando Vázquez Legorburo, Olga Pérez Amiell, Tomás Real, Señora de Tomás Real, 3 niños de Tomás Real, un carbonero llamado Mayorquín. La familia del superior military de Isabela de Sagua, Sargento Torres y 4 hijos, se encontraban de visita en casa de la familia Leborguro.”Lista de los sobrevivientes de Cayo Cristo durante el ciclón de 1933.
“La señora Gálvez, quien lleva la tragedia espantosa de haber perdido a su esposo
é hija. Atendida en la Clínica Sagua. El niño Pascualito Pérez, salvado milagrosamente. El jovencito Moya, que valientemente salvo la vida a Pascualito. María López hija de Juan Truy. Otros naúfragos más, unos ciudadanos en la Colonia, los más en el Hospital Pocurull y otros en la Casa de Socorro.” “Se supone que haya más muertos, y se nos ha dicho, que se han encontrado algunos más. Los heridos son numerosísimos, tanto en la población (de Sagua) como en la Isabela y demás barrios. Posiblemente en los cayos, se supone que haya más cadáveres.”
Primer Auxilio hacia Isabela de Sagua
“Hacia la Isabela de Sagua, partió una comision de señoritas y jóvenes, para
fomentar una Cocina Económica en el debastado pueblo, y socorrer a la incontable legion de damnificados que se encuentran en la mayor necesidad.” “La revista APRA envió a una de sus directoras, la Srta. Judith Tomasino, la cual, con sus entusiasmos y bondad característica, coopera grandemente en esa hermosa labor de caridad.” ”¡Bien por los que se disponen generosamente a aliviar miserias, y a socorrer a quienes tanto lo necesitan!”Publicado en la revista A.P.R.A. (Año 1, Número 3), Septiembre de 1933. Sagua La Grande.
-
EFEMERIDES DE DICIEMBRE
-1ro de diciembre de 1970 – Se funda en Sagua la “Sociedad Espeleológica Sabaneque”; Grupo de Exploraciones Científicas, el cual se dividía en dos departamentos: el espeleológico,dirigido por Pedro Suárez Rojo (Tintín),y el arqueológico, dirigido por Alfredo Pérez Carratalá.
2-diciembre-1970- Descubrimiento de un Baúl en la cueva que luego lleva este nombre. en los Mogotes de Jumagua.
-3 de Diciembre-1855- El Capitán español autorizó a Rafael Rodriguez y Eugenio Moré (Conde de la casa Moré) a construir el ferrocarril en Sagua.
-4 de Diciembre-1887- Se efectuó en primer juego de beisbol en Sagua en la antigua plaza de cárcel pública, hoy parque José Luis Robau (por supuesto antes de construirse mausoleo de los mártires), siendo los primeros organizadores de estos juegos los jóvenes de las familias Rojo, Someillán y Basail.
-7 de Diciembre-1946- Se llevó a efecto la develación del mural a óleo del pintor sagüero Manuel Mesa en el local de la sociedad de color “Unión Sagüera” (hoy funeraria local).
-7 de Diciembre-1855- Nace Emilio de la Caridad Núñez Rodríguez en el Ingenio San Francisco, Sagua La Grande.
-7 de Diciembre-1854- Nace Martín Landa Soto destacado patriota de la Brigada Sagua. Alcanzó el grado de General.
-6 de Diciembre de 1891- Primera carrera de bicicletas en Sagua con motivo celebrar fiestas a la Patrona de Sagua, se efectuaron con bicicletas de tres ruedas o velocípedos gigantes por las calles sagüeras.
-8 de Diciembre de 1902- Se funda la “Banda Municipal de Concierto” de Sagua por iniciativas del Alcalde Don Manuel Alverdi y dirigida por Don Antonino Fabre produciéndose su oficialización en 1906.
-8 de Diciembre-1902- Nace el insigne pintor Wifredo Lam y Castilla.
-8 de Diciembre-1812- Se construye una Ermita de madera y guano en las calles Real y Progreso. Se brinda una misa parroquial y quedó oficializado de esta forma la fundación de la Villa de la Purisima Concepción de Sagua la Grande.
-12 de Diciembre-1853- Entra por el rio Undoso el vapor "Veloz Cayero" procedente de La Habana.
-12 de Diciembre -1909- Siendo Gobernador de Las Villas fallece el General Jefe de la “Brigada Sagua” Don José Luis Robau ,hijo predilecto de Sagua La Grande.
-13 de Diciembre-1844- Fue decretada la tenencia de gobierno por el Capitán General de la isla.
-17 de Diciembre-2001- Muere Tomás Aguilera Hernandez (Manino), periodista sagüero, director del periódico local “El Mensaje”.
-21 de Diciembre-1851- En esta lejana fecha Sagua amanecía de fiesta para recibir al General Concha.
-23 de Diciembre-1853- Nace en Sagua Tomás Basail Serpa, periodista, novelista y amigo de José Martí.
-24 de Diciembre de 1860- Se inaugura frente al Parque (Céspedes y Martí), el lujoso Hotel “Cuatro Naciones”, luego “Hotel Telégrafo”; ”Sagua Yacht Club” y a partir de 1959, sede del ”Partido Comunista”.
-24 de Diciembre-1912- Nace Enrique Gonzalez Mántici, compositor y director de orquesta. Muere en 1974.
-25 de Diciembre de 1897- Se inaugura el “Dispensario de Niños”durante el mando de Don Carlos Alfert Leiva, para la ayuda de los niños pobres,fundado por Don Alberto S. Olivera en Colón esquina Maceo propiedad de la Sra. Ana Bonet viuda de Tomasino.
-26 de Diciembre de 1920- Sse inauguró el bello edificio de Correos (en su planta baja) y Telégrafos (en su planta alta), que en la calle Carmen Ribalta casi esquina Clara Barton, lo mandó a construir El Alcalde Don Carlos Alfert y Leiva.
-26 de Diciembre-1971-Primera exploración espeleológica a la Cueva del Calor por parte del Grupo “Sabaneque” de Sagua.
-27 de Diciembre-1855 - Nace Emilio Nuñez Rodríguez, General de las tres Guerras, amigo de José Martí. Muere en 1922.
-27 de Diciembre de 1971- Colecta de Tropidophis melanurus en Cueva del Agua, Mogotes de Jumagua por parte del Grupo Sabaneque.
-28 de Diciembre-1866- Se otorga a Sagua la Grande por la Reina Isabel II el titulo de Villa llegando a la ciudad en febrero de 1867.
- el 31 de Diciembre de 1932- Se establece la primera emisora radial en Sagua por los señores Abelardo y Osvaldo Menocal en la calle Carrillo # 31 entre Calixto García y Máximo Gómez. La llamaron: “La Voz Del Undoso” con sus siglas C M H A.
-31 de Diciembre de 1979 – El catálogo preliminar del Grupo Espeleológico “Sabaneque” de Sagua La Grande ya reportaba más de 200 aves.
Programación en Español
Videos actuales y viejos filmes de Sagua La Grande
Publicaciones sagüeras
Revista "El Sagüero"
Revista El Saguero, 3672 SW 25 St, Coral Gables, FL 33133, U.S.A.
Paquetes de a 6 revistas para Cuba (gratis).
Por favor, un solo ejemplar (gratis) por pedido para el resto del mundo. Pagadas, todas las que quiera.
Publicaciones sagüeras
Revista "El Undoso"
Raimundo "Napoleón" Quintero (305) 383-9416
Y para comprar un TOMO, que reune las revistas de un año completo:
Don Juan Barturen: (305) 266-5031 (6865 SW 19 St, Miami FL 33155)
Educadores:
Documentales ambientales desde las selvas y océanos del planeta
Antiguedades
Museo y Archivo Privado
Páginas Web de Sagua la Grande en Internet-1998
- INDUSTRIAS DE SAGUA LA GRANDE
- INGENIOS DE SAGUA LA GRANDE
- CULTURA EN SAGUA LA GRANDE
- DEPORTES DE SAGUA LA GRANDE
- MUSICA EN SAGUA LA GRANDE
- MONUMENTOS SAGUA LA GRANDE
- EDIFICACIONES SAGUA LA GRANDE
- CASAS DE SAGUA LA GRANDE
- CALLES DE SAGUA LA GRANDE
- PUENTES DE SAGUA LA GRANDE
- PARQUES DE SAGUA LA GRANDE
- PERSONAJES DE SAGUA LA GRANDE
- COMERCIALES SAGUA LA GRANDE
- PERSONAJOS DE SAGUA LA GRANDE
- FAMILIAS DE SAGUA LA GRANDE
- BODAS DE SAGUA LA GRANDE
- SOCIEDADES DE SAGUA LA GRANDE
- SALUD EN SAGUA LA GRANDE
- METEOROS DE SAGUA LA GRANDE
- ARQUEOLOGIA SAGUA LA GRANDE
- TESOROS DE SAGUA LA GRANDE
- FAUNA DE SAGUA LA GRANDE
- PLAYA DE SAGUA LA GRANDE
- MOGOTES DE JUMAGUA
- PUERTO DE SAGUA LA GRANDE
- CAYO ESQUIVEL
- CAYO CRISTO
Entradas populares
-
- Don José Antonio Beltrán (Pepe Beltrán) fue un singular cuentero de bares que durante el siglo XIX era muy conocido en Sagua La Grande por...
-
EL MAYOR ALAMBIQUE DE MIELES DEL MUNDO El ALAMBIQUE “EL INFIERNO” de Sagua La Grande se considerada como la primera destilería importante ...
-
- PREHISTORIA En 1977, aún no se hablaba de arqueología en la región cuando el grupo Espeleo-arqueológico “Sabaneque”de Sagua La Grande hace...
-
COMERCIOS EN SAGUA LA GRANDE DURANTE LA REPUBLICA SEGUNDA PARTE (1940-1959) NOMBRE DEL COMERCIO -------------- DIRECCION ----...
-
- EL CASINO ESPAÑOL DE LA VILLA DEL UNDOSO - - Nuestro magestuoso Casino Español de Sagua La Grande guarda curiosidades y hasta misterios po...
-
FOTOS ACTUALES DEL NIKOLIS 1ro de Agosto de 2013 Hace solo unos días actualizamos nuestras fotografías del buque "Nikolis M...
-
- REDESCUBRIMIENTO DE Lucifuga subterraneus (Osteichthyes – Brotulidae) EN SU LOCALIDAD ORIGINAL. FORUM ESTUDIANTIL DE LA FACULTAD DE BIOLOG...
-
TOMO I - " Mitos, Leyendas y Curiosidades de Sagua la Grande ". Don Pepe Núñez, el gran pintor sagüero, con el libro: "Mi...
-
SOLIDARIDAD DE SAGUA LA GRANDE CON LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA. Durante el “Thanks Giving Day” (Día de Acción de Gracias”) del 28 de ...
-
L a vieja Región de Sagua La Grande tuvo la satisfacción de volver a contemplar la peregrinación de la Virgen de la Caridad del Cobre que de...





















